Miradas IV

Centro Torrente Ballester
Rúa Concepción Arenal, s/n, 15402 Ferrol,
9th of June 2017 – 9th of September 2017

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instalation24.jpgArtistas: Manuel Eirís, Christian García Bello, Alejandra Pombo y Damián Ucieda
Comisario: David Barro

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Miradas IV es un proyecto que nace como memoria y como presente, con un ojo en el retrovisor y otro en objetivos nuevos, en otros nombres y circunstancias  en otras posibilidades. El ojo en el retrovisor mira y evoca el ciclo de exposiciones Miradas virxes, que protagonizó parte de la oferta expositiva del Centro Torrente Ballester en los primeros años del siglo XXI. Hoy la realidad que dio fruto a aquel conjunto de exposiciones individuales es bien distinta, seguramente menos eufórica, menos ilusionada, pero igualmente preparada y seguramente más exigida, en tanto que menos apoyada y con menos expectativas. Manuel EirísChristian García BelloAlejandra Pombo e Damián Ucieda son algunos de los más destacados representantes de esta otra generación, cuatro nuevas miradas en cuatro pequeñas muestras individuales entrelazadas en una exposición colectiva.

13 BIENAL de LALÍN PINTOR LAXEIRO

PROGRAMA XERAL
EXPOSICIÓN CENTRAL
INAUGURACIÓN: 5 de maio ás 20:30 | 5 de maio ao 21 de xullo
LUGAR: Museo Municipal de Lalín

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ARTISTAS: Emilio Araúxo, Misha Bies Golas, Emma Crichton, Manuel Eirís, Tamara Feijoo, Christian García Bello, Irene Grau, Rubén Grilo, Carlos Maciá, Álvaro Negro, Carme Nogueira, Kiko Pérez, Alejandra Pombo, Bandia Ribeira, Lua Ribeira, Rodríguez-Méndez, Armindo Salgueiro, Diego Santomé, Xoan Torres, Damián Ucieda e Diego Vites.
COMISARIO: Angel Calvo Ulloa

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Miradas a la realidad

Museo Patio Herreriano
Jorge Guillén, 6. Valladolid
19th of January 2017 – 16th of April 2017

instalation5.jpgPodrán verse una selección de obras de la Colección Arte Contemporaneo, entre los que están Alfonso Albacete, José Manuel Ballester, Elena Blasco, Isidro Blasco, Victoria Civera, Equipo Realidad, Alberto García-Alix, Kepa Garraza, Dionisio González, Carlos Irijalba, Jesús María Lazkano, Francisco Leiro, Ignacio Llamas, Julio López Hernández, Cristina Lucas, Mateo Maté, Antoni Muntadas, José Miguel Pereñíguez, Andrés Pinal, Juan Carlos Robles, Simeón Sáiz Ruiz, Damian Ucieda Cortes, Juan Ugalde y Darío Villalba

Semente. Auditorio de Galicia

Con motivo de la celebración del 15ª Aniversario del Premio Auditorio de Galicia para Nuevos Artistas, se realiza la exposición Semente. En la que participo con la obra Intentando golpear ideas, realizada en el 2014 y perteneciente a la colección de la Fundación Luis Seoane. La exposición comisariada por Angel Cerviño y Alberto González-Alegre, estará en la sala Issac Díaz Pardo del Auditorio de Galicia de Santiago de Compostela hasta el 26 de Febrero de 2017.

To celebrate the 15th Anniversary of the Auditorio de Galicia Prize for New Artists, the collective exhibition ’Semente’ is taking place. In which I participate with the piece ‘Intentando golpear ideas’  created in 2014 and which belongs to the Fundación Luis Seoane collection. The exhibition curated by Angel Cerviño and Alberto González-Alegre, will take place in the Issac Diaz Diaz space at the Auditorio de Galicia  in Santiago de Compostela and will run until 26th February 2017.

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Los artista seleccionados son / The selected artist are:  Mónica Alonso, Carla Andrade, Misha Bies Golas, Marta Bran, Mónica Cabo, María Castellanos, Rosendo Cid, Nicolás Combarro, Andrea Costas, Manuel Eirís, Suso Fandiño, Tamara Feijoo, Sara Fuentes, Amaya González Reyes, Beatriz Lobo, Carlos Maciá, Tatiana Medal, Holga Méndez, Antía Moure, Nano 4814, Álvaro Negro, Simón Pacheco, Mery Pais Domínguez, Lois Patiño, Pablo Pérez Sanmartín, Jorge Perianes, Rubén Ramos Balsa, Borja Santomé, Diego Santomé, Olaia Sendón, Federico Vladimir Strate Pezdirc, Mauro Trastoy, Damián Ucieda, Manuel Vázquez, Mar Vicente.

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14ª Mostra de Arte Gas Natural Fenosa

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Investigación, experimentación, reflexión, compromiso. Estas serían algunas de las palabras más visibles en una nube de etiquetas que sirviese para describir la 14ª Mostra de arte Gas Natural Fenosa. Una exposición que nos permite comprobar cómo los artistas visuales de nuestro país exploran sus inquietudes más intimas a través de las posiciones estéticas más actuales. Esta nueva edición de la bienal ha retado al jurado formado por Almudena Fernández Fariña (artista, Doctora en Bellas Artes y docente en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra), Óscar Alonso Molina (ensayista, crítico de arte, comisario independiente y artista plástico) y Víctor del Río García (profesor en la Universidad de Salamanca, ensayista y editor en el campo de la estética y la teoría de las artes) a seleccionar a 50 artistas, y premiar a 4 de ellos, entre los más de 600 que se han presentado al certamen. Finalmente, se han decantado por las conmovedoras historias de Núria Güell, la reconstrucción de arquitecturas inexistentes de Emilio Pemjean, la estética callejera aparentemente descuidada de Fernando Renes y el concepto de pintura desbordada de Teo Soriano.

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Artistas seleccionados: Abigail Lazkoz, Amaya González Reyes, Ana Barriga, Ana Riaño, Ana Soler, Ángel Masip, Antón Cabaleiro, Antonio Fernández Alvira, Belén, Carles Congost, Carlos Irijalba, Carlos Maciá, Christian García Bello, Chus García-Fraile, Damián Ucieda Cortés, Elssie Ansareo & Alaitz Arenzana, Emilio Pemjean, Enrique Lista, Fernando Renes, Françoise Vanneraud, Iago Eireos, Ignacio García Sánchez, Irma Álvarez-Laviada, Jaime de la Jara, Jesús Madriñán, Jorge Barbi, José Luis Cremades, José Ramón Amondarain, Juan Antonio Cerezuela, Julio Sarramián, Kepa Garraza, Levi Orta, Manuel Diego Sánchez, Manuel Eirís, Manuel Saiz, Marcos Covelo, María León, Mery Pais, Miki Leal, Miquel García, Miren Doiz, Núria Güell, Núria Torres, Rosendo Cid Menor, Sandra Paula Fernández, Simón Arrebola, Tamara Feijoo, Teo Soriano, Vanessa Gallardo, Verónica Vicente.

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La tensión del escenario

Rue Saint-Antoine nº 170
Arte ▶ La Fundación RAC, en su sede de la calle Sarmiento de Pontevedra, exhibe hasta el 15 de abril el trabajo de uno de los creadores más interesantes del panorama artístico gallego. Damián Ucieda (A Coruña, 1980), refleja la sociedad en la que le ha tocado desenvolverse como un lugar de debate entre el ser humano y sus diferentes escenarios.

Ramon Rozas  4 de Abril de 2016.  Diario de Pontevedra.20160404P007.jpg

Cada vez más el artista rastrea el espacio vital en el que el destino le ha colocado. Si siempre el artista y su realidad circundante han estado íntimamente ligados, en estos tiempos de tantas zozobras, de tantas dudas y de tantos vaivenes parece que cada vez más esa relación deja de ser un mero marco de trabajo convirtiéndose en el eje de toda una carrera o por lo menos de un instante dentro de ella.
Es muy interesante apreciar cómo artistas muy jóvenes, seres a los que tantas veces se les ha acusado de estar ausentes de todo aquello que nos rodea, de no implicarse en lo que puede ser el tejido social, han comenzado a establecer un discurso lleno de fortaleza y de virtudes a partir de ese debate entre el artista y su entorno, o mejor dicho, a visualizar el enfrentamiento, muchas veces tensional, entre el ser humano y su propio hábitat. Y ahí, en esa visualización, es en la que el arte puede jugar un papel decisivo a la hora de armar conciencias, de remover posiciones y, sobre todo, de plantear preguntas (lo de las respuestas ya es otra cosa, o por lo menos cosa nuestra), a todos esos elementos desequilibrantes en nuestra relación con el entorno.
Damián Ucieda no llega a los cuarenta años, pero su obra se ha constituido de manera firme en los últimos tiempos como una de las aproximaciones más lúcidas a tantear esa realidad, a conducirnos a través de la ilustración o la fotografía, sus dos disciplinas preferidas, a unos territorios en los que muchas veces no reparamos, por estar nosotros mismos dentro de ellos, o por enfrentarnos a su existencia a través de otros medios como puedan ser los de comunicación, prensa o televisión.
‘Intentando golpear ideas’ es el título propuesto para una muestra que surge de la colaboración de dos instituciones artísticas gallegas que cada vez se entienden como más referenciales en este terreno de la creación y la exhibición. Tanto la Fundación RAC como la Fundación Luis Seoane, sur y norte de Galicia, vertebran unas propuestas repletas de lucidez y que en muchos casos completan las acciones de otras instituciones de mucho mayor calado económico desde la solidez, coherencia y calidad de sus proyectos.

Son doce las fotografías que, unidas a dos dibujos, buscan ese golpe de las ideas, ese posicionarnos a través de su mirada, hacia aquellas percepciones de lo real que a él más le interesan como parte de un todo, para que nuestras ideas establezcan una necesaria confrontación. Así es como nos encontramos con una serie de escenarios que a primera vista pueden parecernos enfrentados o por lo menos distantes entre sí, escenas de disturbios y protestas, frente a grandes miradas, a espacios como el interior de la Bolsa o una gran zona turística. Curiosamente si uno se para ante ellas, ese gran parqué de la Bolsa puede llegar a generar el mismo desasosiego que los enfrentamientos de unos jóvenes manifestantes en el interior de una manifestación. Conocemos el poder que emana de ese templo económico, lo que influye en nuestras vidas ese aparente remanso de tranquilidad en el que no se mueve nada, en el que solo unas cifras luminosas, frías y calculadas, marcan un tiempo que tiene mucho que ver con nuestras vidas. Un escenario ciertamente tenso, en el que parece que ese instante de calma precede al estallido de un momento a otro de una tormenta financiera cuyos rayos pueden caer sobre nosotros. Lo mismo puede ocurrir ante una amplia visión de una zona turística, atestada de turistas que semejan descansar tranquilamente cuando a sus espaldas se levanta toda una cortina de hormigón y construcciones que han devastado un paisaje de costa.
Esta dualidad se sintetiza a través de la fotografía, capaz de contener en su interior un sinfín de datos que amplían las posibilidades expresivas de cada una de las imágenes además de por la potenciación de muchas de sus cualidades de encuadre, colorido, planos o tamaño obtienen un pictorialismo que mimetiza a la fotografía con el arte de la pintura como medio para la captura y la reflexión de un instante presente.
Si en el mes de enero la Fundación RAC acogía la exposición ‘Lógica precaria’, protagonizada por tres creadores: Rosendo Cid, Enrique Lista y Pablo Vence, ahora, con Damián Ucieda se vuelve a poner de relieve la buena salud de nuestros creadores, un relevo generacional que está poniendo sobre la mesa nombres que hacen del contexto su inspiración, el ámbito de trabajo convertido en un motivo de análisis a través de las más diferentes técnicas artísticas. Esta apuesta por todos estos nombres convierte a la Fundación RAC en una plataforma de exhibición muy necesaria para calibrar el estado de nuestros creadores y sus capacidades, lo que se conjuga con exposiciones de artistas referentes de la contemporaneidad.
Damián Ucieda y sus fotografías son una mirada certera a esa contemporaneidad, a esa sensación de tensión que se presiente en el ambiente, incluso en los lugares más insospechados, un tiempo complejo y difuso que lo que logra es volver todo mucho más complicado. Ojalá el arte sirva para encontrar respuestas ya que las preguntas ya están planteadas en cada una de esas obras.

El corazón analógico de Damián Ucieda

La Fundación RAC de Pontevedra presenta la obra del fotógrafo coruñés Damián Ucieda hasta el 14 de abril. El proyecto forma parte del programa de exposiciones de artistas jóvenes con el que esta institución, que alberga la colección de Carlos Rosón,  apoya decididamente el arte gallego

Vítor Mejuto 25 de marzo de 2016. La Voz de Galicia

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El confort es uno de los grandes enemigos del arte. Es muy cómodo servirse de la plana tecnología igual que lo es fiarlo todo a las habilidades manuales, no hacerse muchas preguntas o seguir la deriva, disfrazada de corriente, de la más candente contemporaneidad. La fotografía analógica se bate en retirada. El capitalismo esgrime uno de sus lapidarios argumentos: no hay demanda.

Damián Ucieda trabaja a contracorriente, porque en el centro de su trabajo hay un corazón analógico y una cámara de placas. La cámara de placas es un artefacto pesado, lento y un poco amenazador. Su aspecto es serio, luterano. Sobre todo es una herramienta incómoda.

La incomodidad colabora a veces con el arte porque coloca al artista en un espacio fronterizo y ajeno. Cuando el artista no pisa tierra firme suele se cuando más cerca está de encontrar el camino. La cámara condiciona el trabajo y lo convierte en una minuciosa tarea llena de planificación, serenidad y claridad de ideas. Damián dice que hay algo de frescura que se escapa. Yo creo que no. Creo que un trabajo mental no tiene porque perder espontaneidad. La suma de los hallazgos trabajan a favor de una idea final. Hay mucho trabajo previo de bocetos, localizaciones, visitas al lugar a la misma hora, marcas en el suelo para ubicar a los personajes. Y lo más fascinante es que el resultado final resulta natural. Aunque tampoco ese es el objetivo. No hay una intención naturalista. Damián no pretende lograr un fresco donde la cotidianeidad se muestre como instantánea.

Damián es un constructor de imágenes. En su estudio hay dibujos que funcionan a modo de storyboard, reproducciones de grabados de Goya, maquetas. En sus fotos las personas ocupan el espacio como atendiendo a la composición de un gran maestro. Como si utilizase un artefacto óptico del Renacimiento o le buscase las vueltas a la sección aúrea. Damián podría perfectamente actualizar el duelo a garrotazos de Goya porque sus imágenes contienen una cierta y ancestral tensión. Siempre hay conflicto.

En Intentando golpear ideas, la foto que produjo para la Fundación Luis Seoane inspirada en el lado más político del pintor coruñés, un grupo de jóvenes corre durante una manifestación. Hay octavillas en el suelo, pancartas y humo. El personaje central es una mujer huyendo mientras tapa su boca con un pañuelo para protegerse del gas. Parece que está corriendo pero en realidad está inmóvil. De nuevo al cámara de placas impone su ley: puesto que para lograr la mayor profundidad de campo la cámara no permite una velocidad muy alta, el personaje ha de estar parado o saldría movido. Para lograrlo Damián hizo muchas pruebas hasta lograr la posición adecuada. Como un escultor que extrae del mármol un tratado de anatomía. Finalmente el personaje corre.

Damián siempre permite que sea el espectador el que termine la escena. Un señor sentado en una silla en una oficina abandonada. Tiene una caja de cartón en su regazo. Damián se la colocó sin pretender contar nada concreto. La foto lo pedía. Pero  esto desencadena un giro argumental y un potente interrogante ¿Qué contiene la caja? Para algunos son las pertenencias del señor tras un despido o un desahucio. También podría ser la cabeza cercenada de un ser querido.

Hay otras fotos que están más en la tradición alemana. Imágenes frontales y secas.Damián captura un recuerdo de infancia: Benidorm. Cuando de niño los edificios se comían el mar. Es un paisaje irreal.  La cámara de placas sirve tanto detalle que el ojo humano es incapaz de enfocarlo todo. En realidad el ojo humano es incapaz de enfocar Benidorm.

Pontevedra. Fundación RAC. Hasta el 15 de abril